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Fractura Superada

Tu fractura

Fractura expuesta: qué es, tipos y tratamiento

Publicado el · Actualizado el · 7 min de lectura

Cuento lo que viví como paciente. No sustituye la opinión de tu médico.

En este artículo

Una fractura expuesta —también llamada fractura abierta— es cuando el hueso roto rompe la piel y queda en contacto con el exterior. No es lo mismo que una fractura cerrada: la piel abierta es una puerta directa para que entren bacterias, así que se trata como una urgencia real, no como algo que puede esperar hasta el día siguiente.

Lo importante en 30 segundos

  • "Fractura expuesta" y "fractura abierta" son el mismo nombre para la misma lesión: el hueso roto atraviesa la piel.
  • Se clasifica con la escala de Gustilo-Anderson (grados I a IIIC), aunque el tamaño de la herida es solo una referencia.
  • El tratamiento casi siempre sigue esta secuencia: antibióticos y limpieza quirúrgica lo antes posible, luego un fijador externo y, cuando es seguro, la fijación interna.
  • El síndrome compartimental y la infección son las complicaciones que más se vigilan; entre más alto el grado, mayor el riesgo.
  • En casa, cuidar la herida y estar al pendiente de señales de infección es parte de la recuperación.

Qué es una fractura expuesta (o fractura abierta)

Pasa cuando un golpe fuerte —un accidente en auto o en moto, una caída de altura, un accidente deportivo— rompe el hueso con la fuerza suficiente para que la punta rota atraviese la piel, o para que la misma piel se abra con el golpe.

Los síntomas más comunes son dolor intenso, una deformidad visible de la pierna, sangrado y, por supuesto, la herida con el hueso o el tejido a la vista.

Los grados de una fractura expuesta: la clasificación de Gustilo-Anderson

Para decidir el tratamiento, el equipo médico clasifica la fractura con la escala de Gustilo-Anderson, que va del grado I al IIIC:

GradoQué significa
IHerida de menos de 1 cm, como una punción
IIHerida de 1 a 10 cm
IIIAHerida de más de 10 cm con tejido propio suficiente para cubrir el hueso, o una fractura de alta energía (por arma de fuego o en el campo) sin importar qué tan grande sea la herida
IIIBHerida de más de 10 cm que necesita cirugía para cubrir el tejido blando
IIICFractura con una lesión de un vaso sanguíneo que hay que reparar

El tamaño de la herida es solo una referencia: lo que de verdad separa los grados IIIA, IIIB y IIIC es cuánto tejido blando se perdió y si hay una arteria dañada. Entre más alto el grado, más compleja suele ser la cirugía.

Cómo se trata una fractura expuesta

El tratamiento sigue, en términos generales, esta secuencia:

  • Antibióticos, lo antes posible. Te los dan desde que llegas a Urgencias; cuánto tiempo los sigues tomando después lo decide el equipo médico según qué tan grave sea tu fractura, no hay una cifra fija de horas.
  • Limpieza quirúrgica (desbridamiento). Se hace en quirófano lo antes posible. Qué tan urgente es depende de qué tan contaminada esté la herida y de qué tan fuerte fue el golpe, no de un límite fijo de horas como se creía antes.
  • Fijador externo. En la mayoría de las fracturas expuestas graves, el primer paso para estabilizar el hueso es un fijador externo: un armazón de metal con varillas que atraviesan el hueso desde fuera de la piel.
  • Fijación interna. El fijador externo se mantiene hasta que es seguro operar de nuevo y pasar a la fijación interna —placas, tornillos o un clavo intramedular—, que ya es más definitiva. El equipo decide la técnica exacta según tu caso.

Ya escribí a detalle qué pasa en Urgencias, cuándo te dan el refuerzo de tétanos y qué esperar del manejo del dolor en Qué pasa en Urgencias del IMSS con una fractura; y sobre la cirugía de fijación interna con clavo intramedular en Cirugía de clavo intramedular en tibia.

Complicaciones de una fractura expuesta

Síndrome compartimental

Es cuando la presión dentro de la pierna sube tanto que deja de llegarle sangre al músculo. Puede pasar con cualquier fractura, pero es más común en las expuestas y en las de alta energía. Te explico a fondo qué es, sus señales y por qué es una urgencia en Síndrome compartimental agudo.

Infección, no consolidación y dolor crónico

Entre más alto el grado de la fractura, mayor el riesgo de que la herida se infecte, de que tarde en consolidar o de que te quede dolor crónico: es un patrón que se repite en varios estudios, aunque las cifras exactas cambian mucho de uno a otro. Por ejemplo, un metaanálisis reciente sobre fracturas de tibia tratadas con clavo intramedular encontró una infección de 6.2% en el grado I hasta 41.8% en el IIIC; otros estudios dan números distintos, así que tómalo solo como referencia, no como una cifra exacta para tu caso.

¿Se puede perder la pierna?

En las lesiones más graves, el equipo médico valora si el miembro se puede salvar. Existen escalas, como el MESS (Mangled Extremity Severity Score), que ayudan a pensar el caso, pero ningún número decide por sí solo si se amputa: la decisión final es clínica, del cirujano, y depende también de qué tan preparado esté el hospital para reconstruir la pierna.

Cuidados de la herida en casa

Si te dan de alta con la herida todavía cerrando o con el fijador puesto, en casa te toca seguir cuidándola. Tu médico te va a decir cómo limpiarla y cada cuánto cambiar el apósito: sigue esas instrucciones al pie de la letra, aunque encuentres otro consejo por ahí.

Foto sensible de la lesión. Tócala para verla.
Pie vendado con un fijador externo colocado en la tibia; la piel alrededor de las varillas todavía tiene sangre y gasa

Lo que sí conviene que sepas es cuándo esa herida se está infectando. Según MedlinePlus, estas son señales de alarma:

  • Más enrojecimiento, dolor, hinchazón o sangrado alrededor de la herida.
  • Una herida que se ve más grande, más profunda, seca u oscura.
  • Secreción que aumenta o que se vuelve espesa, verde, amarilla o con mal olor.
  • Fiebre de 38 °C o más.

Si notas cualquiera de estas señales, avísale a tu médico o regresa a Urgencias; no esperes a la siguiente cita.

Esta parte de la recuperación va de la mano con lo demás: qué comer para que el hueso sane, cómo sobrellevar el golpe emocional del accidente y qué tan seguido puedes tomar un analgésico. Ya escribí sobre cada uno: Alimentación para fracturas, Salud mental después de un accidente y Medicamentos para fracturas.

Lo que viví yo en Urgencias y en la primera cirugía

En Urgencias me administraron antibióticos para prevenir infecciones y me hicieron radiografías. Después de una hora llegó un médico, evaluó mi estado y decidió que era necesario hacer una limpieza quirúrgica para retirar un fragmento de mezclilla que se había atascado en el hueso. Esa fue la experiencia más dolorosa que he pasado, porque no me administraron suficiente anestesia al inicio. Luego me trasladaron a una habitación para esperar la cirugía.

La primera cirugía consistió en limpiar la herida, reposicionar el hueso y colocar un fijador externo. El objetivo de este dispositivo era mantener la tibia en su lugar y facilitar su retiro en caso de infección o complicaciones. La segunda cirugía, para insertar el clavo intramedular, se planeó para uno o dos meses después.

Foto sensible de la lesión. Tócala para verla.
Mi pierna después de la primera cirugía: la herida sobre la tibia cerrada con puntos de alambre, con costras y sangre seca, entre dos barras del fijador externo

Fuentes

También puedes ver Fractura de tibia y peroné, Consolidación ósea: fases y cuánto tarda y el resto de artículos en Tu fractura.

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