Rehabilitación
Rehabilitación con fijador externo en la tibia
Publicado el · Actualizado el · 5 min de lectura
Cuento lo que viví como paciente. No sustituye la opinión de tu médico.
En este artículo
Si te acaban de poner un fijador externo en la tibia, la pregunta no es si te vas a mover, sino cómo. A pesar de los primeros días de incomodidad, yo comencé a notar que la clave para una buena recuperación estaba en el movimiento.
Ya expliqué qué es un fijador externo y por qué se usa en Fractura expuesta: qué es, tipos y tratamiento. Aquí me enfoco en la rehabilitación: qué hice, qué dicen las fuentes y qué señales hay que vigilar.
Lo importante en 30 segundos
- Moverte pronto ayuda a evitar que el tobillo se ponga rígido mientras llevas el fijador (OrthoInfo y GPC IMSS).
- Los ejercicios concretos y cuándo sumar cada uno los debe marcar tu fisioterapeuta; aquí cuento los que yo hice bajo su supervisión.
- Vigila los clavos del fijador: más enrojecimiento, dolor, hinchazón, secreción que cambia de aspecto o de olor, o fiebre de 38 °C o más son señales de infección.
- No hay una fecha fija para retirar el fijador: la GPC IMSS lo decide con radiografías de seguimiento, típicamente cada 6 semanas.
- Un dolor que no cede con analgésicos no es "así es normal": es señal de alarma.
Por qué moverte ayuda mientras llevas el fijador
Según OrthoInfo, muchos médicos animan a mover la pierna desde el principio de la recuperación, y uno de los objetivos de la fisioterapia después de una fractura de tibia es recuperar la fuerza muscular, el movimiento de las articulaciones y la flexibilidad. La GPC IMSS coincide: con fijador externo se pueden mover las articulaciones que quedan libres, y el apoyo se agrega poco a poco según cómo evoluciona la fractura en tus radiografías.
Cómo empecé a moverme
Durante mis primeros días tras la cirugía me di cuenta de que si no movía el tobillo, iba a empezar a perder flexibilidad y fuerza. Decidí iniciar ejercicios sencillos de movilidad bajo la supervisión de mi fisioterapeuta.
Los ejercicios que hice, bajo supervisión de mi fisioterapeuta

Esto no es una rutina para que copies tal cual: cada fractura y cada fijador son distintos, y es tu fisioterapeuta quien debe decidir qué te toca y cuándo. Te cuento lo que hice yo, con su supervisión.
Mis ejercicios con el fijador puesto
Bajo la guía de mi fisioterapeuta, hice movimientos del pie hacia arriba y hacia abajo, como el acelerador de un coche; rotaciones suaves del tobillo en los dos sentidos; y, cuando me costaba mover el tobillo por mi cuenta, me ayudé con una toalla enrollada en la planta del pie para empujar y tirar sin forzarlo. También apretaba una pelota de goma con el pie para no perder fuerza.
Más adelante, conforme el hueso fue consolidando, se sumaron ejercicios con algo más de carga, como elevaciones de pierna. Pregúntale a tu fisioterapeuta cuándo te toca sumar ese tipo de ejercicio: el momento depende de tu propia evolución, no de una semana fija.
Cómo cuidé los clavos del fijador para evitar infección
Mi cuidado diario
Apliqué antiséptico en las zonas recomendadas y me aseguré de que no hubiera señales de enrojecimiento o inflamación alrededor de los clavos.
Según MedlinePlus, las señales de infección en una herida quirúrgica son más enrojecimiento, dolor o hinchazón, secreción que cambia de aspecto o de olor, y fiebre de 38 °C o más. La GPC IMSS agrega que el riesgo de infección en el trayecto de los clavos sube con el tiempo que llevas el fijador puesto: reporta cerca de 5 % con menos de 3 semanas de uso, y hasta 29 % con más tiempo. Si notas cualquiera de estas señales, avísale a tu médico; no esperes a la siguiente cita.
¿Cuánto tiempo se usa el fijador externo?
No hay una fecha única: la GPC IMSS revisa la consolidación con radiografías de seguimiento cada 6 semanas, y el fijador se retira cuando el hueso ya lo permite, no en un día marcado de antemano. Eso también depende de si la fractura fue expuesta, de qué tan complicada fue y de cómo responda tu cuerpo.
Señales de alarma que no son "normales"
Un dolor que no cede con los analgésicos, que aumenta al estirar pasivamente los dedos del pie, u hormigueo o pérdida de fuerza en el pie, no son parte normal de la recuperación: pueden ser señal de síndrome compartimental agudo, una urgencia médica. Ya escribí a detalle qué es y cuándo sospecharlo en Síndrome compartimental agudo.
Alimentación mientras te recuperas
Una alimentación con suficiente proteína, calcio y vitamina D ayuda a la recuperación general. Lo que no encontré respaldado en ninguna fuente es que los ejercicios de rehabilitación por sí solos aceleren la consolidación del hueso: lo que sí hacen, según OrthoInfo, es ayudarte a recuperar fuerza, función y rango de movimiento. Ya escribí a detalle sobre la alimentación en Alimentación para fracturas.
Fuentes
- OrthoInfo (AAOS), "Tibial (Shinbone) Shaft Fractures"
- Guía de práctica clínica IMSS-139-08, Diagnóstico y tratamiento de fractura de diáfisis de tibia y peroné (GRR)
- IMSS-CENETEC, Guía de Evidencias y Recomendaciones (IMSS-139-08), de donde sale la cifra de infección en el trayecto de los clavos.
- MedlinePlus, "Cuidado de heridas quirúrgicas abiertas"
También puedes ver Rehabilitación después de un clavo intramedular en la tibia, Recuperación de una fractura de pierna, Actividad física después de una fractura y el resto de la rehabilitación después de una fractura de tibia y peroné.